Los Enamorados

Antes de nada, es importante que sepas que esta carta es la número VI del tarot, conocida como “L’Amoureux” o también como “El Enamorado” y es la encargada de representar todo lo que tenga que ver con el amor como por ejemplo anunciar de que vendrán hijos por allí o a su vez una boda, entre otros elementos.

Por lo general, la interpretación de esta carta dependerá de las cartas que estén a su alrededor, pero es importante que sepas que siempre lograrás tener la respuesta que deseas tener ¡Aunque no todo es color de rosas! esta carta te hará elegir entre dos seres o te hará tomar una decisión en el amor.

Esta carta, que es el sexto Arcano de los Arcanos Mayores del Tarot, contiene en su nombre un misterio.

Aunque se la suele llamar los enamorados, en ocasiones se la debería llamar El enamorado y ahora comprenderás porqué. Esto se debe a que, en francés en el tarot original, la palabra “amoreux” se emplea tanto para el plural como para el singular. Por lo tanto, significa tanto enamorado, como enamorados. La única forma de saber si es plural o singular es el artículo que la acompaña. En la carta original pone “L’amoreux”, lo que indica que es singular, de lo contrario pondría “Les amoreux”

Esta palabra tiene aún otra acepción digna de tener en cuenta, y es que también significa amoroso.

¿A qué se debe que sea más conocida en plural que en singular? Pues, seguramente, a que en la carta parece que los enamorados son tres y que hay un joven en el centro que debe decidir entre dos mujeres.

Pero, analicemos la carta con detenimiento…

Para empezar el fondo es verde, color del chacra del corazón. Lo que parece indicar que esta carta va de asuntos del corazón, para empezar. Indudablemente, en la parte superior, hay un personaje del que luego nos ocuparemos, pero que todo el mundo a tomado por Cupido, pero ¿lo es realmente?

En el centro, un joven de cabello rubio y ojos marrones esta ataviado con un traje corto, típico de la época, en el que se aprecian los colores, azul regio (por lo tanto, nobleza), rojo (vitalidad y movimiento), naranja (inteligencia mundana) que se torna en amarillo en algunos momentos.

Su mano izquierda no se dirige hacia la muchacha de la derecha, sino que se apoya en su cinturón, mientras su mano derecha señala claramente hacia la mujer que se halla a su izquierda.

Esta mujer que se halla a la izquierda del personaje y a la derecha de la carta, es, sin duda, una mujer joven de cabello rubio como él. Se halla ataviada con un vestido o túnica azul más claro y sus mangas son blancas, símbolo de pureza. Está cubierta por un manto de color azul regio, bordeada de rojo que parece querer sujetar con su mano derecha, tirando del borde, como para cubrirse mejor. Su mano izquierda tiene el dedo índice extendido, pero, fíjate bien, no señala al joven (pues en ese caso estaría encogido) sino hacia la otra mujer frente a ella.

La otra mujer de la carta, situada a la derecha del joven, esta ataviada al revés, el color rojo domina sobre su cuerpo, mientras unas de esas largas mangas medievales de color azul regio caen sobre los costados. Su mano izquierda esta posada sobre el hombro del joven en un acto que podemos interpretar como protector. Su mano derecha se vislumbra apenas, asomando por la manga, sin duda con el brazo doblado hacia delante y parece abierta como en un signo interrogatorio.

Esta mujer de pelo y ojos negros, lleva la cabeza cubierta por un sombrero o tocado de color amarillo-naranja y se aprecia claramente que es mayor que la otra.

¿Te parece pues un joven que deba elegir entre dos mujeres? 

En mi opinión, el dialogo que se establece entre los personajes es el siguiente:

El joven está presentando a una joven a su madre. La madre le pone la mano en el hombro y parece preguntarle si está seguro de lo que hace. La joven señala a la madre, como reprochándole que se oponga, una especie de “¿ves? Ya te lo decía yo”.

Y aquí es donde interviene el personaje que se halla encima de sus cabezas. Examinemos la figura. Para empezar, no es la típica representación de un ángel tal y como se representaban en la época y como vemos en otras figuras del Tarot. Sin embargo, tiene unas alas azules. El personaje está desnudo y empuña un arco y una flecha. Una banda violeta cruza su pecho desde su hombro izquierdo a su cintura en plan bandolera. Parece la bandolera que sujetaría el carcaj donde lleva sus flechas.

Podríamos darle dos interpretaciones ¿Es Eros o es Cupido?

Eros era el dios del amor en el mundo griego. El amor de Eros, era uno de los tipos de amor entre los cuales diferenciaban los griegos (amor erótico, filial, divino, etc.). Eros llevaba flechas de oro que disparaba a dioses y humanos para hacer surgir el amor entre ellos. A pesar de que, gracias a la palabra erotismo, pudiera parecer que despertaba simplemente la pasión, lo que despertaba era amor por otra persona en el sentido en el que lo entendemos hoy.  Eros no era un niño, sino un dios joven que utilizaba flechas de oro.

Cupido, es Eros romanizado (como hicieron los romanos con casi todos los dioses griegos), pero tiene varias diferencias con éste. Para empezar, lo convirtieron en un niño que se divierte tirando sus flechas a los humanos, un poco sin ton ni son, y a quien le toca le toca. Cupido, poseía dos tipos de flechas, las de oro para provocar el amor y las de plomo para provocar el odio. Vamos que era ambivalente y no tan inocente como pudiera parecer. Cupido no provocaba el amor sino el deseo, la pasión incontrolada e incontrolable. No olvides que el chico se estaba divirtiendo viendo los efectos que sus flechas producían.

En la época en la que el Tarot apareció, Cupido aparecía ya representado como un bebé caprichoso, desnudo, porque desnudaba a las personas de sus protecciones y con los ojos vendados para representar que el amor es ciego y que el enamorado no es consciente lo que hace y con alas porque revoloteaba alrededor de la gente a ver con quien podía divertirse.

Entonces ¿quién es este personaje Eros o Cupido?

En mi opinión es una mezcla de ambos. Por su representación podría ser perfectamente Cupido. Nos lo podría indicar esa sonrisa entre pícara y malévola que esboza al disparar su flecha. La flecha es de un color blanco amarillento que, lo mismo podría indicar que es de oro, como de plomo, como una mezcla de ambas o ninguna de los dos, ya que el arco es del mismo color. Una incógnita queda en el aire. Pero, en la época, a Cupido se le solía representar con los ojos vendados y este los tiene bien abiertos.

Sus alas azules indican que es un ser de un plano superior.

Oculta con su cuerpo un sol con los rayos azules, naranjas y rojos, como impidiendo que la inteligencia solar llegue a los personajes.

Su flecha no va dirigida a ningún personaje en concreto, aunque se halla en medio de los dos jóvenes. Vamos a suponer que la flecha es para uno de los dos. Pero, si es verdaderamente Cupido, ¿es una flecha de amor o de odio?

Así las cosas ¿Cómo interpretamos esta carta?

Pues hay varias interpretaciones:

– La clásica es que un hombre debe hacer una elección entre dos mujeres por las cuales no se decide. A mi modo de ver completamente errónea.

– Otra bastante utilizada, el personaje encuentra el amor y, por lo tanto, el o la consultante encontrará el amor. Demasiado simple e inexacta.

Pongamos en juego la tercera acepción de la palabra “amoreux” en francés: amoroso.

Un joven amoroso, quiere presentar a su madre a la mujer que ha elegido como esposa. La madre, amorosa también, pone en duda su elección e intenta advertirle para que reflexione, apoyando la mano en su hombro invitándole a tal reflexión.

Cupido o la mezcla Eros-Cupido, no ha elegido todavía su víctima, ya que ni ha apuntado ni disparado su flecha.

En mi opinión, el Ser Humano, en su evolución, llega al momento de la procreación, tanto material como espiritual. Para procrear debe elegir una mujer joven que sea apta y para ello, abandonar la protección de la madre, que lógicamente, se preocupa por la elección de su hijo. Pero, ni Cupido ha disparado, ni la luz del sol inteligente llega claramente a los personajes. ¿Está pues el joven preparado para dar ese paso? O ¿entre la joven que parece reprochar a la madre, la madre que le invita a la reflexión y Cupido que no se ha decidido, está hecho un auténtico lío? 

Creo que la sexta carta de los Arcanos mayores encarna varias interpretaciones posibles, todas relacionadas con la evolución de la niñez a la juventud, con dudas, con decisiones a tomar, con posibilidades que se perfilan, pero que aún no están tomadas y que la interpretación que se le dé está condicionada por las cartas que la acompañen.   

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