La Rueda de la Fortuna o Rueda de Fortuna

La Rueda de Fortuna, tal y como se llama la carta en realidad, sin el artículo “la” delante fortuna, es el décimo de los Arcanos Mayores del Tarot.

Es la primera de las cartas de la secuencia de los Arcanos Mayores en la que no sale ningún personaje humano.

Antes de pasar a estudiar los símbolos que nos proporciona la carta es necesario hacer dos consideraciones previas: Una el número 10 y su significado y otra el nombre real de la carta.

El número 10

Si te has fijado en los Arcanos Mayores, no hay carta número 0. Atribuir a Le Mat o El Loco, el número 0 es un error, no tiene número porque no debe tenerlo.

El 0 es la ausencia de número, es una posibilidad potencial de que todo ocurra o de que no ocurra nada. Mientras el 0 no actúe, no nacerá el 1.

Para los Pitagóricos, el número 10 contendría los 4 elementos (algo muy importante en el Tarot) ya que 1+2+3+4=10

Para no extenderme en la numerología, que ya la veremos por sí misma, el 10 y el 1 tienen el mismo valor. Ya que el 0 no lo tiene 1+0=1. Por lo tanto, el 10, igual que el 1 es un comienzo. Pero, al añadirle el 0, se le añade de nuevo toda la potencialidad de éste.

Podríamos decir que el 10 es la potencialidad de un nuevo comienzo, pero no partiendo de 0, sino con todo el bagaje de todo lo que hemos recogido de los 9 números anteriores.

La Rueda de Fortuna

Aunque parezca que un artículo de más o de menos no cambia gran cosa, en realidad, si lo cambia y mucho.

La palabra Fortuna, que procede del latín, indica en su origen, el conjunto de bienes, pertenencias o riquezas que posee una persona. Por consecuencia, se ha asociado la palabra a otro concepto más subjetivo, el de tener Suerte. Ya que, imaginamos que poseer riqueza, del género que sea, es agradable y permite una mejor vida. Por asociación de ideas, tener fortuna, puede indicar, según el contexto, tanto poseer riquezas, como tener suerte. Pero, en ese sentido, es aún más, es poseer un don que procura que tengas “la suerte”, es decir la predisposición de obtener riquezas.

Mientras que Fortuna, indica estos tres conceptos, si le añadimos el artículo “la”, esta pierde dos de esos conceptos y se queda solo en el sentido de la riqueza que ya posees.

Por lo tanto, mientras Rueda de Fortuna contiene todas las posibilidades, Rueda de la Fortuna solo nos hablaría de lo que ya has conseguido y anularía las posibilidades del concepto de suerte para adquirirlas.

Pero, como la Carta es el número 10 y ese número abre la posibilidad de un nuevo comienzo con lo que ya llevas adquirido en los 9 anteriores, sería más lógico hablar de Rueda de Fortuna. Tal y como se escribió en los Naipes en francés.

Así pues, en adelante, me referiré a ella como Rueda de Fortuna.

Descripción de la Rueda de Fortuna

Lo primero que observaremos es el fondo que es una mezcla marmoleada de tonos que van desde el naranja al blanco roto con algunos tonos azules. Estamos pues en un espacio indefinido a medio camino entre lo mundano y lo celeste.

El objeto central es una rueda, apoyada sobre dos soportes que se apoyan a su vez en un soporte horizontal sobre la tierra de color rojizo, es la tierra de la vida.

La Rueda que da nombre a la carta tiene 6 radios, tres hacia arriba y tres hacia abajo, dejando un espacio intermedio entre medias, donde hubiera cabido esperar que hubiera otros dos, pero no los hay. Los radios son de color blanco, reforzados con un revestimiento azul regio que salen un rotor central de color rojo. De ese rotor sale una manivela, cuyo mango sale fuera de la carta y, por lo tanto, no sabemos si “alguien” maneja la manivela.

Tanto la Rueda, como los soportes son de color naranja.  

Podemos suponer que desde el rotor central que, por su color es el motor de la vida, una manivela pura, lleva esa pureza, a través de los conductos azul regio, parte espiritual a la que atraviesa, hasta la inteligencia vital que es la Rueda en sí.

Sobre la Rueda de Fortuna se hallan tres personajes no humanos. Uno de ellos, el que se halla en la parte superior, está apoyado en un soporte. Este soporte nos hace cuestionarnos si la rueda gira en realidad o no. Los otros dos personajes, uno a la derecha de la carta mirada de frente, pero en la izquierda de la representación realmente, parece iniciar a duras penas un ascenso. El otro, a la izquierda de la carta, a su derecha en la representación, parece descender o querer impedir el descenso.  

Examen de los personajes de la Rueda de Fortuna

Vamos ahora a examinar los personajes que aparecen en la carta, una por una.

Dos de los personajes, se hallan medio vestidos, mientras que al superior le cubre únicamente una capa, que parece ocultar dos alas por la forma en que se sostiene.

Personaje ascendente

Comenzaremos por el que parece ascender.

Está bastante claro que se trata de algún tipo de animal, aunque no podemos identificar uno claramente.

Es de color anaranjado, más claro en su parte superior y más oscuro en la parte inferior, como si en ascenso vaya pasando del naranja al amarillo, o de la inteligencia material a la inteligencia solar o divina, pero sin llegar a ella.

Su cabeza no se identifica claramente con ningún animal. Las mandíbulas corresponderían a una especie de burro, pero son demasiado cortas, la cabeza es también demasiado plana para que lo sea. Las orejas, parecen de burro, pero tampoco está demasiado claro. Un collar de color verde oscuro, pasa entre las orejas y la cabeza, lo cual no tiene lógica ninguna, ya que, si fuera el típico collar para poderle sujetar o conducirle, debería pasar por detrás de las orejas.

El ojo no nos da tampoco ninguna información, ni la línea que forma la boca. Un par de pliegues se observan en el cuello, o mejor dicho debajo de la mandíbula, porque el cuello no se ve y otros dos por encima del collar, a la altura de la oreja izquierda.

Está revestido por una especie de chaqueta corta de color azul regio, de la que sobresale una pata con tres dedos que parece asir uno de los radios de la Rueda. De la especie de chaquetilla, cuelga lo que parece un faldón rojo, que sale de debajo de la misma. En realidad, podría también ser un foulard.  

Está sentado en el aro de la rueda entre el radio central inferior y el inferior izquierdo (derecho en la carta). Por debajo del aro asoman dos pezuñas con tres dedos con forma de garras al final, a diferencia de los dedos de la extremidad superior. De debajo del faldón o foulard rojo, sale una cola que recuerda a la de un león.

¿Qué animal es éste?

Pues no podemos decirlo con exactitud. Parece mezclar diferentes elementos de animales para inducirnos una idea de todo lo que podemos encontrar en el Reino animal. Mientras el cuerpo se halla sentado en el aro de la rueda, sin intención de movimiento, su rostro mira hacia arriba, quizás deseando un ascenso que no puede o no se atreve a realizar.

Personaje central

El personaje central es muy curioso. Éste tiene rostro humano, pero el cuerpo no lo es. Nos recuerda a los animales mitológicos que podemos encontrar en las gárgolas o los capiteles de algunos monasterios o iglesias.

Su cuerpo es azul celeste, lo que indica que pertenece a un mundo superior. Tiene una corona dorada (símbolo de realeza) en la que se aprecian 5 puntas, si imaginamos que continúa simétricamente por la parte de detrás, serían 10 puntas, el número de la carta. Los cinco pliegues de la parte del vientre, parece indicar que es huesudo, casi esquelético. Tiene cuatro dedos en la pata trasera; en la pata delantera que se apoya en su soporte, solo se aprecia uno, aunque deja entrever que hay más dedos por detrás del soporte. La otra pata superior, que también muestra tres dedos, sostiene una espada de empuñadura dorada y la lama blanca, con la punta hacia arriba y se inclina ligeramente hacia su izquierda (derecha en la carta).

Detrás, parecen apreciarse unas alas cubiertas por una capa o velo de color rojo.

Por el color de los elementos podríamos decir que es un animal con rostro humano que, aunque su color indica que es celestial, las alas están dominadas por el movimiento y el color de la vida. Es un personaje real, lo indica la corona y su espada (que representa el elemento aire, lo mental) se dirige hacia arriba, pero no en vertical.

Sus ojos rojizos se dirigen hacia su derecha hacia un punto indefinido, mientras su boca, hace una mueca que no llega a ser una sonrisa.

Personaje descendente

Este tiene también un cuerpo de animal con un rostro humano, aunque sus orejas recuerdan a un elfo o un gnomo.

Es de color anaranjado claro, casi carne, pero la tonalidad es mucho más amarillenta.

También se halla medio vestido en la parte inferior con una falda a franjas azules y rojas.

Las patas delanteras se asemejan más bien a brazos, pero no se ven las manos, ni sabemos dónde se apoyan. La única pata trasera que se puede apreciar, sigue la forma del radio y los dedos no se aprecian. Por los pliegues en la parte del pecho encima de la falda, nos hace suponer que es peludo.

Mientras el cuerpo desciende, su cabeza se mantiene erguida y mirando al frente. El color de sus ojos es el mismo que el del conjunto de todo el cuerpo.

La cola parece la de un zorro o un perro peludo.

Hay tres tonalidades celestes en el fondo que se hallan, una junto a la corona del personaje central, otra al lado de la cola del personaje descendente y otra junto a la barbilla del mismo.

¿Qué significan estos personajes de la Rueda de Fortuna?

Desde luego es innegable que puede haber múltiples interpretaciones, es lo difícil de esta carta de Tarot. Pero intentemos basarnos en la numerología para tratar de encontrar una explicación.

El soporte bajo de la Rueda, el que se apoya en la tierra, conforma el número 4 con dos apoyos rectangulares y dos travesaños circulares que los unen. El número cuatro es la estabilidad. Por lo tanto, la Rueda de Fortuna se apoya en lo estable, la tierra.

Sobre ella hay dos soportes verticales, pero mientras uno de ellos sube hasta el eje, donde está la manivela, el otro se interrumpe a la altura del círculo que la forma. ¿Dónde se sostiene pues el otro extremo del eje? Quizás en otra dimensión oculta al otro lado del fondo. Sea donde sea, no lo podemos apreciar, al igual que no podemos saber quién hace girar la manivela.

De los tres personajes, solo el que asciende parece anhelar la subida por la dirección de su mirada, aunque no parece realizar ningún intento por ascender. Los otros dos no indican ninguna expresión, miran al frente y en la misma dirección en la que el soporte derecho se interrumpe, pero de este lado del fondo. ¿Qué puede haber ahí?

 

La posición de sus cabezas forman un triángulo rectángulo, cuya cúspide está en la cabeza del que desciende y el ángulo de 90° en la cabeza del ascendente. El lado recto que va de la cúspide al ángulo de 90° pasa por el centro del rotor del eje, donde se halla la manivela.

Desde el pecho de los tres personajes se forma otro triángulo equilátero cuya base es paralela a la trayectoria de la manivela.

Desde el centro del rotor hacia la unión de los soportes verticales en el soporte horizontal hay un triángulo isósceles, inclinado en perspectiva, cuyo vértice se dirige hacia arriba.

Desde las puntas de las colas o rabos de los personajes se forma otro triángulo isósceles, cuyo vértice superior está en la cola del personaje central.

Otro triángulo, esta vez invertido, se forma entre las puntas de las alas y el centro del velo que la cubre, bajo el personaje central.

Otra cosa curiosa es que, trazando líneas entre algunos vórtices de los triángulos formados, se forma una figura geométrica que nos recuerda, en perspectiva, la estrella de Belén.

Tenemos pues el número 1 formado por la rueda, el número 2 formado por los soportes, el número 3 en los triángulos y el número 4 en la base. Juntos el número 10 de la carta.

Tenemos también 5 triángulos que con sus 3 lados cada uno, nos puede estar remitiendo a la carta 15 de los Arcanos Mayores: el Diablo.

Por otro lado, la figura geométrica que se forma evoca la Estrella, carta número 17 de los Arcanos Mayores y está formada por 13 líneas, el número del Arcano sin Nombre.

Conclusión

Dado que el 10, representa una nueva oportunidad de comienzo, pero sin perder lo obtenido en los 9 anteriores, esta carta parece decirnos que estamos en un momento en que, alguien ajeno a nosotros (ya que no lo vemos) hace girar la manivela de la Rueda de Fortuna, o quizás que nosotros desde fuera del plano, podemos hacerla girar. Y que, ese giro, puede conducirnos hacia el Diablo o hacia la Estrella, es nuestra elección. Que, en el interior de nuestra potencialidad, hay un ser de deseo, el que quiere ascender, un rey celestial que nos conduce hacia lo alto y también un ser medio humano que puede descender de nuevo hacia la tierra.

La Rueda de Fortuna es una gran elección que se tiene que hacer, seguir adelante y evolucionar o descender y retroceder hacia el pasado.

La manivela que hace girar la rueda podemos moverla nosotros o dejársela al destino. Pero, no hay que olvidar, que el destino no está escrito y que lo forjamos cada día con nuestras elecciones.

Las elecciones que la Rueda de Fortuna nos proporciona. En nuestra mano está ir hacia el Diablo, el Arcano sin Nombre o la Estrella.

Ir arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver política de cookies
Privacidad